martes, 9 de octubre de 2018

Unas palabras de introducción


Hoy he decidido empezar a escribir un blog. Ya veremos si la decisión está cimentada sobre roca o sobre arena…

¿Que por qué he decidido empezar a escribirlo?

Pues por dos razones.

En primer lugar, porque estoy experimentando intensamente como el cerebro tiene salidas maravillosas para canalizar la información que le llega. Él recoge una serie de inputs externos, los analiza, los asocia a información que retiene de anteriores experiencias, aplica las barreras que consciente o subconscientemente hemos definido (miedos, lo políticamente correcto, lo que hemos definido como imposible, etc.)… y devuelve lo que le viene saliendo de la entrepierna.

Y tantas veces esto ocurre en el fantástico mundo de los sueños… (Intentaré ir desarrollando esta idea en otros posts -hechos concretos!-).

La segunda razón que me ha llevado a escribir estas líneas no la recuerdo.

¿Este blog persigue algún objetivo concreto?

Así de primeras, no. Tendría que reunirme conmigo mismo y hablarlo. Creo que se trata sólo de escribir ideas y situaciones que, a mi parecer, merece la pena dejar escritas. Simplemente para poder releerlas en futuras ocasiones (de momento, releerlas en ocasiones anteriores no me parece que tenga mucho sentido). Para reírme de mí, de mis miedos, de mis ideas… y si se puede (si me dejáis) reírme también alguna vez de los demás.


3+1

Decía en la anterior entrada (permitidme que haga como si apenas hubiera pasado tiempo...) que tantísimas veces el cerebro hace como Messi...