jueves, 12 de septiembre de 2019

3+1


Decía en la anterior entrada (permitidme que haga como si apenas hubiera pasado tiempo...) que tantísimas veces el cerebro hace como Messi. Coge una idea normal, una pelota suelta en medio del campo, y la transforma en algo increíble.

Un ejemplo ilustrativo de lo que quiero decir es el que me sucedió cuando mi mujer estaba embarazada de un niño e iba quedando menos para el parto. Debían quedar un par de meses, quizá menos, cuando durmiendo apaciblemente en la cama soñé que mi mujer se ponía de parto antes de lo previsto y corríamos al hospital.

De repente, estábamos en la sala de parto y todo el proceso ya había terminado (¿Sabéis esos maravillosos lapsos de tiempo y de lugar de los que se abusa en los sueños…?). Pues bien, el derroche de creatividad e improvisación se manifestó en que antes de que naciera el bebé que esperábamos, salieron tres niñas más.

Y no tiene precio recordar como el ginecólogo decía “Mira, resulta que las otras no las habíamos visto en las ecografías… estas cosas a veces pasan”, y lo hacía con una pasividad asombrosa.

Me sorprendió a la par que me enamoró, la forma que tiene nuestro de cerebro de coger una idea o situación que nos preocupa, y trabajarla. ¿Sabrá desde el principio donde quiere ir? ¿o se dejará llevar por el espíritu de improvisación de un saxofonista curtido en mil escenarios?

Recuerdo que me desperté preocupado pensando en ¡cómo íbamos a llevarnos a todos del hospital si sólo teníamos una sillita para el coche! Hubo un momentito de confusión y espanto, y después, la risa.

Seguid soñando, si podéis.

3+1

Decía en la anterior entrada (permitidme que haga como si apenas hubiera pasado tiempo...) que tantísimas veces el cerebro hace como Messi...